Los elementos
principales que caracterizan la estructura versificada son el acento
rítmico, la pausa, la rima, y una medida determinada de los
versos.
* El acento
rítmico
La distribución de acentos configura el ritmo del poema. El
acento más importante es el último de cada verso.
El trozo de discurso comprendido entre el primer acento y el
último constituye el período rítmico:
Pasó
la primavèra y el veràno
periodo
rítmico
(Juan de Jáuregui)
En este caso, el ritmo se ha conseguido situando los acentos
simétricamente:
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[Tres sílabas átonas]-[Tres sílabas
átonas]
Otro caso similar lo tenemos en los versos siguientes en los que se
alternan una sílaba tónica y dos
átonas. Observamos que en el artículo "los" (
palabra átona) del 4º verso, recae uno de los
acentos:
¡ Ya viène el cortèjo!
¡ya viène el cortèjo! Ya se
òyen los clàros clarines
La espàda se anùncia con vìvo
reflèjo
ya viène, oro y hièrro, el cortèjo de
lòs paladìnes
(Rubén Darío)
* La pausa
La pausa es una interrupción más o menos marcada
en la emisión del verso. La más importante es la
situada al final de cada verso, llamada pausa versal, que puede
coincidir o no con la unidad sintáctica. En el siguiente
ejemplo, coinciden las pausas métrica y
sintáctica:
Alfonso Doce venía,
pálido de altos jacintos,
patilla, aleluya y toros,
entre alabardas y cirios.
(Agustín de Foxá)
En cambio, en éste no coinciden, produciéndose el
encabalgamiento:
Por las calles desiertas nadie. El viento
y la luz sobre las tapias.
(Luis Cernuda)
El encabalgamiento puede ser suave y abrupto. Se produce
encabalgamiento suave cuando:
- La unidad sintáctica ocupa dos o más versos
completos:
Llena tu albergue la fragancia
de año feliz que trajo pan
(Enrique de Mesa)
- Se llama abrupto si la unidad sintáctica, que comienza en
un verso, ocupa parte de otro verso posterior, sin llegar al final del
mismo:
Qué maravilla, libertad... Soy dueño
de mi albedrío. Me forjo (y forjo), obrando.
(Dámaso Alonso)
* La rima
La rima es la repetición de fonemas iguales a partir de la
última sílaba acentuada del verso. La rima puede
ser:
- consonante o perfecta, si coinciden fonemas vocálicos y
consonánticos:
Doña Mariquita, la chocolatera,
con sus ringorrangos y su polisón
es, en los Madriles, señora y señera
con el molinillo y con el mojicón.
(Angeles Villarta)
- y asonante o imperfecta, si sólo coinciden las vocales:
Alora, la bien cercada,
tú que estás en par del río,
cercóte el adelantado
una mañana en domingo,
de peones y hombres de armas
el campo bien guarnecido.
(Anónimo)
El diptongo en sílaba final de palabra no impide la rima con
otra palabra que no termine en diptongo:
Fea pintan a la envidia;
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
(Lope de Vega)
La rima no es un elemento imprescindible en el verso y muchos poemas
carecen de ella. Los versos que no riman se denominan:
-Sueltos. Los que no riman en una composición rimada:
Los toros de siete lunas <---
van corneando los vientos:
jazmines de baba espesa <---
tirando van contra el cielo.
(José Mª Pemán)
- Blancos. Son los que pertenecen a un poema que no rima, pero que
presenta los otros elementos del verso: ritmo, pausa y medida
determinada:
La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.
Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas,
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.
(Federico García Lorca)
- Versos libres o versículos. Pertenecen a un poema que no
se sujeta a ninguna estrofa clásica. No tienen una medida
fija y, por lo general, tampoco rima:
Sí, te he querido como nunca.
¿ Por qué besar tus labios, si se sabe que la
muerte está próxima,
si se sabe que amar es sólo olvidar la vida,
para abrirlos a los radiantes límites de un cuerpo?
Yo no quiero leer en los libros una verdad que poco a poco sube como un
agua,
renuncio a ese espejo que dondequiera las montañas ofrecen,
pelada roca donde se refleja mi frente
cruzada por unos pájaros cuyo sentido ignora.
(Vicente Aleixandre)
* La medida de los versos
Medir un verso es contar el número de sílabas que
tiene:
Ritma tu corazón con el latido ( Francisco Villaespesa)
Rit/ma/ tu/ co/ra/zón/ con/ el/ la/ti/do =
11
sílabas
Yo voy soñando caminos ( Antonio
Machado)
Yo/ voy/ so/ñan/do ca/mi/nos = 8
sílabas
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